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Eva Reinoso Tejada
Seguramente han escuchado esta frase antes, tal vez con frustración, o decepción.
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos criticado la vida o las acciones de los demás, desde sus hábitos, hasta sus hijos y equivocadamente hemos opinado sobre ellos sin imaginarnos que ¡zás!, en el momento menos pensado nos podemos encontrar en la misma situación, y entonces pensamos: Ahh, ahora entiendo por lo que aquella persona estaba pasando en aquel momento…
El ejemplo típico: Una hermosa niña que cumple quince años y celebra su Quinceañera, y con todo el orgullo del mundo sus padres se gastan el dinero que no tienen en una fiesta por todo lo alto, y un mes después de la hermosa y soñada fiesta, la niña aparece con la “sorpresita” de que va a ser mamá. Se arma el escándalo, los padres están más avergonzados por el “qué dirán” que preocupados por la salud de la hija, a la vez las tías y las comadres (que también tienen hijas) se ponen a criticar como si fuera algo fuera de este mundo. Luego resulta que a una de ellas les pasa lo mismo y es entonces cuando recién entienden y aceptan el dolor y lo difícil de la situación.
Todo este drama se puede evitar con el uso de una sola palabra: “TOLERANCIA”. La tolerancia es la madre de la paz. Si somos capaces de entender y tolerar las situaciones difíciles por las que pasan los demás, probablemente estaremos más preparados para superar aquellas situaciones que nos toque vivir a nosotros. Eso no quiere decir que “aceptemos” o “aplaudamos” situaciones desafortunadas en la vida de los demás. Si no tenemos un consejo o una palabra de aliento para alguien que está pasando por algo difícil, pues hacemos mejor quedándonos callados. Como dicen por ahí: “Si no tienes nada bueno que decir, quédate callado.”
Hace unos días me topé con una amiga que tenía tiempo sin ver y la ví decaída y triste, y sin yo preguntar, me dijo que su hija de 14 años tenía un problema serio con las drogas. Me dió mucha pena, y realmente no supe qué decir, pues no soy psicóloga ni tengo capacitación para nada de eso, todo lo que hice fue darle ánimo y decirle que tratara de reponerse ella para así poder ayudar a su hija. Lo que
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