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Germán González-Flores El Comercio de Colorado
Recientemente estuve con mi hijo en casita, viendo algunas películas y para amenizar el ambiente, nos dimos a la tarea de hornear unas deliciosas palomitas y prender la chimenea eléctrica que tengo. Pero me dí cuenta que Isaiah, mi hijo, le fue tomando mayor interés al ambiente que a la película misma. Incluso me empezó hacer varias preguntas sobre seguridad y lo importante que era para él saber lo bueno y lo malo que puede representar un aparato de esta naturaleza, que me orilló a “chambear” y buscar información al respecto.
Fue tal mi asombro, que no me cabe la menor duda de que estamos en el momento adecuado para hablar de ello. Gracias a la información obtenida de la Cruz Roja Americana, es que puedo compartir con ustedes ésto:
Los calentadores improvisados son la causa del 74% de las muertes por incendio. Simplemente con este titulo fue que me animé más a seguir “escarbando” en la información. Señala dicho organismo social, que ante la llegada del frío, los residentes prenden sus calentadores y generalmente al encenderlos potencialmente hay la posibilidad de que se pueda presentar un desastre si estos se usan inapropiadamente. Y destaca que los incendios relacionados con los calentadores son la segunda causa de incendios en el país, y los calentadores improvisados son la causa del 74% de las muertes.
La cosa se pone interesante y de ahí y la necesidad de tener mayores datos. Pues, resulta que cada año, alrededor de 120 mil casas sufren un incendio a causa de estos calentadores improvisados, como lo es la madera, estufas, calentadores de keroseno y los calentadores portatiles, matando a más de 600 de personas cada año, según la Comisión de los Productos de Seguridad de los Estados Unidos de América. Localmente, señala la información, los incendios residenciales son la mayor proporción de los desastres a los que la Cruz Roja Americana responde a través de todo Colorado.
Por ello, recomiendan que usted, amigo lector, mantenga todas las fuentes de combustibles, como papel, ropa, cobijas, cortinas o alfombras alejadas por lo menos a un metro de distancia de los calentadores portatiles, de las estufas o chimeneas. Que interesante, porque precisamente una de esas preguntas que me hizo mi hijo, aquí está la respuesta. Mi hijo me preguntaba si podía dejar a un lado (de la chimenea) una playera suya, considerando que no era fuego de
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