(Fotografia/Agencia EFE)
BOXEO | Joe Frazier.
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BOXEO | Joe Frazier.
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Madrid/Agencia EFE El Comercio de Colorado
El mundo del deporte dijo adiós en 2011 a nombres propios como el golfista Severiano Ballesteros, los futbolistas Jesús Pereda y Sócrates, los ciclistas Xavi Tondo y Wouter Weylandt, el piloto Marco Simoncelli y el púgil Joe "Smokin" Frazier, la sombra de Mohamed Ali.
La muerte de Ballesteros (57 años) el 7 de mayo fue uno de los golpes más duros de 2011, que se llevó consigo al mejor golfista de todos los tiempos, ganador de dos Másters de Augusta, tres Abiertos Británicos, cuatro Ryder Cup y Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Un año después de poner fin a su carrera en 2007, al no superar su dolor crónico de espalda y recuperar el nivel de juego que le hizo famoso, Ballesteros empezó su pelea contra un tumor cerebral hasta el pasado 7 de mayo cuando falleció en su casa de Pedreña (Cantabria). Dos días más tarde, la conmoción llegó del Giro de Italia, que presenció la caída mortal del belga Wouter Weylandt, de 26 años.
El destino cruel de Weylandt le segó la vida en la tercera etapa, la misma que había ganado en 2010 en la ronda italiana, a la que este año acudió por la baja de Daniele Bennati, su compañero en el Leopard, formación que aguantó un día más en carrera antes de retirarse, igual que su "amigo y hermano" Tyler Farrar (Garmin).
Pero antes del final del Giro el ciclismo sufrió otra muerte, la del español Xavi Tondo, de 32 años, en un accidente doméstico al quedar atrapado entre su coche y la puerta del garaje de un edificio de apartamentos en Sierra Nevada donde preparaba su primer Tour. Otra competición sobre ruedas también se topó con una muerte en directo, la del piloto italiano de MotoGP Marco Simoncelli. Fue en el Gran Premio de Malasia, el 23 de octubre en el circuito de Sepang, donde falleció en la segunda vuelta. Simoncelli (24 años), famoso por su conducción arriesgada, se fue al suelo cuando peleaba por la cuarta plaza con el español Álvaro Bautista que logró esquivarlo, al contrario que el estadounidense Colin Edwards, que impactó de pleno contra su cuerpo.
Nada pudo aliviar el dolor del mundial de motos, simbolizado días después con el desgarrador rugido de motores que sus compañeros le dedicaron en Cheste (Valencia), todos con el dorsal 58 en la espalda. El fútbol español despidió con
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