COMIDA | En plena labor de ir por la presa...
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COMIDA | En plena labor de ir por la presa...
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Morgan Smith El Comercio de Colorado
Al amanecer del Año Nuevo, estoy atravesando la frontera al oeste de Ciudad Juárez. En la obscuridad, puedo ver las siluetas de cinco soldados al “checkpoint”. Afortunadamente, no me paran para inspeccionar mi coche porque está lleno con ropa usada para donaciones.
Viene el alba y el cielo se hace rosado. Hay un viento frio y fuerte del oeste. Mi destino es Visión en Acción, un asilo para los discapacitados mentales en el desierto fundado para un ex-adicto llamado José Antonio Galván o El Pastor. Un hombre con muchísima carisma, él fundó el asilo hace 16 años y alberga aproximadamente cien pacientes. He visitado cada mes durante el año pasado y traigo ropa, dulces, pintura para su programa de terapia y “antifreeze” para sus vehículos.
Es una zona desolado de “yonkes” y edificios rotos y abandonados. Al este, hay un caballo blanco muy estraño pintado sobre la montaña árida. Todo el mundo está durmiendo, aun los perros. De repente sale el sol y es como estar al fin del mundo. Un momento raro, mágico.
Quiero visitar el asilo este Año Nuevo porque, para mí, es un símbolo de la pena tremenda tanto la promesa de México, nuestro vecino enorme al sur. ¿Qué va traernos este Año Nuevo? ¿Las elecciones presidenciales en julio van significar un futuro con menos violencia? ¿Más trabajo? Programas sociales para los pobres. El salario diario ha crecido 4.1% hasta $4.32 por dia. No se puede imaginar sobreviviendo así en una ciudad como Juárez en donde el agua y gas cuesta más que en Estados Unidos. No es una sorpresa que más y más jovenes se juntan con las “gangas” y se hacen “carjackers,” secuestradores, narcotraficantes o sicarios.
Ahora hay movimiento en el asilo, gente preparando comida, lavando bandejas, buscando leña en el desierto, o lavando cobijas y moviendolas afuera en una carretilla de mano para ponerlas en cuerdas de tendedero para secar. Cien pacientes significa cien cobijas para lavar cada día y trescientas comidas para preparar. Los pacientes que funcionan mejor son los que hacen la mayor parte del trabajo bajo la dirección de Elvira, la cocinera o Josué Rosales, que llegó aqui como paciente y ya es el encargado cuando esta afuera El Pastor.
Afuera hay ocho puercos en un corral y un pavo enorme. Memo, uno de los pacientes que trabaja en la cocina da cebollas a los puercos.
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