(Fotografía/EFE)
REPUBLICANOS | Mitt Rommey, Newt Gingrich, Ron Paul y Michele Bachmann.
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REPUBLICANOS | Mitt Rommey, Newt Gingrich, Ron Paul y Michele Bachmann.
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Washington/Agencia EFE El Comercio de Colorado
El Partido Republicano apuesta por el voto latino en 2012 pero, al oponerse a una reforma migratoria, la mayoría de los aspirantes a la candidatura presidencial en liza debería irse olvidando de lograr ese sueño en noviembre próximo.
El ex-gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, ha dejado en claro que, si gana la presidencia, vetará el "Dream Act" para la legalización de los estudiantes indocumentados. Durante un evento en Le Mars (Iowa), Romney afirmó que si sale elegido y el Congreso aprueba el Dream Act durante su mandato, él vetaría esa ley. De cara a los comicios del próximo 6 de noviembre, esa certeza seguramente le ganará adeptos entre los conservadores, pero de igual manera le restará votos entre los hispanos.
La reforma migratoria no es el tema más acuciante para los hispanos pero sí figura entre sus prioridades. Muchos votantes latinos provienen de familias con diversos estatus migratorios, desde ciudadanos hasta residentes permanentes o indocumentados recién llegados. También está la percepción de que un ataque contra los indocumentados en realidad es un ataque contra toda la comunidad inmigrante, en particular la de origen hispano.
Ambos partidos cortejan activamente el voto hispano y, aunque los demócratas tampoco han cumplido con impulsar una reforma migratoria, son los republicanos los que tienen más que perder por su postura de "mano dura" contra los indocumentados. Los comentarios de Romney en contra del "Dream Act" servirían para "descalificarlo entre un amplio sector de los votantes latinos en toda la nación", dijo en un comunicado Frank Sharry, director ejecutivo de "America's Voice", que aboga por la reforma migratoria.
"Millones de votantes latinos ven en sus hijos e historias familiares las aspiraciones y ambiciones de los jóvenes" que se beneficiarían del "Dream Act", y no ven con buenos ojos "a quienes están decididos a cerrarles de un portazo las oportunidades", agregó. Sharry vaticinó que, aun si Romney consigue la candidatura presidencial, "le será prácticamente imposible alcanzar el 40% del apoyo hispano que los candidatos republicanos necesitan para ganar la Casa Blanca".
Eso le pondría más obstáculos en estados "bisagra" como Arizona, Colorado, Florida, Nevada y Nuevo México, donde el voto latino tiene mayor peso. Varias encuestas entre la comunidad hispana en 2011 señalaron que, independientemente de afiliación política, la mayoría de los latinos apoya el "Dream Act".
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