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Ángel Alonso El Comercio de Colorado
"Se ha hecho un Volkswagen de verdad". Fue esta la rotunda frase de presentación de Walter De Silva, el jefe de diseñadores de la marca alemana en la presentación del nuevo modelo urbano de la firma de Wolfsburg, condensado más en una minúscula
exclamación, up¡, que en un nombre típico y académico de coche.
Aparte de los matices que la declaración de intenciones previas pueda suscitar el up¡, porque la originalidad de Volkswagen en el segmento urbano tiene precedentes no muy dilatados en el tiempo como el Luppo o el Fox, este último, más dirigido a mercados emergentes, en este recién llegado se han generado elementos de confianza muy en la filosofía de la marca alemana y con una vocación inequívoca de sobrevivir largo tiempo en los mercados, bastante por encima de estos dos precedentes.
La sugerencia de exclusividad queda también algo en entredicho, pues el Volkswagen up¡ deja secuelas en dos marcas del Grupo como Seat, que da la réplica con el Mii, y en Skoda, que aporta el Citigo. La fuerte raíz Volkswagen que anticipa De Silva tiene, pues, más connotaciones de grupo que de marca.
El Volkswagen up¡ es un coche de ciudad, otra de las afirmaciones del afamado diseñador, y la implicación de la marca con el nuevo coche tiene los referentes de los estudios de mercado que apuntan a que los nuevos hábitos de compra de automóviles se fijarán en este tipo de coche pequeños, ágiles en la circulación urbana, con un alto componente de habitabilidad y económicos en el mantenimiento, sin menospreciar la mayor facilidad que tienen para sentirse ecológicos por su bajo nivel de emisiones.
Volkswagen no oculta que los crecimientos de ventas en este segmento apuntan a un 20% en Europa y a un 40% en todo el mundo. Un paradigma de esas posibilidades es el mercado español, donde la categoría de vehículo que ocupa el up¡ supone una cuota del 5%, frente a, por ejemplo, Italia, que la quintuplica.
Por ello, no ha sido de extrañar que la prueba de presentación del Volkswagen up¡ haya discurrido por una de las capitales más caóticas en cuanto a tráfico rodado del mundo: Roma. Y el coche, con toda sinceridad, se ha portado. Conducción escasa en kilometraje, pero muy intensa en sensaciones. En otras urbes de menor congestión viaria, seguro que este modelo y las secuelas de Seat y Skoda se van a revelar
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