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Ángel Alonso El Comercio de Colorado
Kia renueva a fondo, le dá la vuelta por completo, a su modelo Rio, del segmento urbano, y lo hace con credenciales motrices, de consumo y de emisiones de CO2 que, seguramente le van a poner en una órbita mercantil mucho más favorable.
Las tendencias de mercado apuntan a un importante posicionamiento del segmento en el que se encuadra el Rio, empujado por una crisis económica que obliga a los compradores a poner el punto de mira en atributos que este modelo de Kia ofrece con generosidad, pero también con algún matiz. El nuevo Kia Rio adopta una visibilidad más deportiva y lo hace con una sutil modificación de cuotas al alza y a la baja; en las primeras la longitud, la distancia entre ejes y la anchura; en las segundas, la altura y el peso. El modelo parte de un diseño básico, muy limpio y llamativo, bonito en definitiva, inspirado en el dibujo del crossover Sportage.
La parte delantera opta por una parrilla corta en dimensiones, donde se coloca por encima el logotipo, en contraste con unos faros grandes, cuya zona acristalada ocupa buena parte del lateral delantero. El capó, de pronunciada caída, es recurso casi obligado a la imagen dinámica que se pretende, mientras se adelanta en varios centímetros el parabrisas para reforzar el carácter anguloso de la carrocería y dar desahogo a los ocupantes de esta zona anterior del coche.
Visto en toda su longitud señalar el largo voladizo delantero, más retraído atrás y una zona muy limpia sin grandes alardes en el dibujo que marcan las ventanillas y los marcos de las puertas. Para finalizar el recorrido visual, la trasera está dominada por un portón elevado en la zona de apertura y unos pilotos que discurren en forma cóncava tomando parte de ese portón y extendiéndose hasta el inicio del lateral.
Esta carrocería de cinco puertas hace los clásicos guiños a las prestaciones familiares, pese a las sugerencias deportivas que hay en la estética. Estas predominarán más en la versión de tres puertas que se espera en el mercado español para principios de 2012. La entrada al coche se hace con facilidad por la amplitud del marco de las puertas delanteras, algo más angosto, aunque sin dificultades aparentes también para penetrar en las traseras.
Dentro del coche se comprueba con el sólo referente de la vista que el salto cualitativo también está presente. Cierto que abundan
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